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Los talleres constan de tres partes y dos momentos. En el primer momento se desarrolla la “historia de la comunidad”, se pasa a identificar “lo bueno” y “lo malo”, y se finaliza con la firma un documento donde se asienta el compromiso asumido conjuntamente.
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Para implementar el taller, se usa material de apoyo diseñado especialmente para esta operación. Se trata de pequeñas figuras con dibujos que los participantes pintan como forma de esparcimiento y de relacionamiento con la escena que grafica. Trabajando en grupos, se eligen figuras del montón para ir conformando un relato que queda registrado al pegarse a un gran folio colocado a la vista de todos. |
Dicho folio será la base del trabajo en la segunda parte del taller, en la que se dialoga buscando identificar conjuntamente las acciones correctas e incorrectas en el momento de que fue necesario responder a la emergencia, así como las que hubieran evitado la aparición del problema.
El segundo momento se da en la entrega final de alimentos, cuando se vuelve a reflexionar sobre el compromiso hecho, se conversa sobre dificultades o dudas en la implementación de las practicas establecidas, al tiempo que se entrega un material que sirve como recordatorio de esas practicas, y quizás también como apoyo cuando las escuelas reproduzcan con los niños el contenido construido por la misma comunidad. El material entregado integra las reflexiones hechas en los talleres con recomendaciones de bomberos y a su vez transmite el mensaje del financiador, quien cuenta el sentido y las razones de su ayuda.
Se cuida siempre que en los talleres, los grupos de intercambio sean pequeños, se considera que trabajando en grupos de cuatro o cinco personas hay mayor oportunidad para el diálogo y la reflexión de los participantes; el idioma que se maneja es el guaraní que es el que usan las comunidades rurales para las deliberaciones sobre temas colectivos.
En general los talleres de capacitación se realizan simultáneamente por dos o tres equipos conformados por los miembros del staff y otros voluntarios capaces de transmitir los contenidos definidos a la población destinataria de los talleres. Se realizan en puntos clave de cada comunidad, que son identificados en ese momento mediante banderas y estandartes del proyecto, muchas veces en el mismo día de la entrega de alimentos, antes de la distribución, aunque en ocasiones se acuerda con la gente un momento diferente.
Se aprovecha los talleres de prevención de desastres para la transmisión de conocimientos relativos a primeros auxilios, lo que ha despertado también un gran interés por parte de las comunidades.
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