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La distribución a los beneficiarios en las comunidades es una tarea ardua pero satisfactoria, que se ejecuta con un procedimiento bastante sencillo. Existe un cronograma de distribuciones que maneja tanto el proveedor como el equipo en cada departamento; el proveedor entrega los productos adquiridos ya fraccionados en las bolsas que se le han entregado para el efecto; se separa y se desciende del camión tantas bolsas como beneficiarios hay en el lugar y así siguiendo se cubre la cantidad de colectividades previstas para el día.
Los beneficiarios, que están reunidos en un punto del poblado, asisten a los cursos en ese momento, aunque en determinados distritos donde se ha acordado hacer estos talleres en un momento diferente, se planifica el cronograma de esa serie de reuniones y se pasa directamente a la entrega de kits. Los encargados de la Cruz Roja se disponen en una mesa con las listas de favorecidos y los van llamando uno a uno para retirar su respectiva bolsa después de firmar una planilla.
Poco a poco, las personas que han retirado sus paquetes se van, hay mujeres que cargan su bolsa sobre la cabeza, otros la retiran en moto o carretilla y es también común ver que varios vecinos llenan un cargamento en una carreta que han acercado al lugar, y que probablemente recorrerá casa por casa entregando los alimentos. Todos volverán a reunirse con los enviados de la Cruz Roja cada mes, hasta enero del 2008.
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